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El Sello Escarlata / Chapter 23 / 40

Chapter 23 - |

La imponente e inmensa sala de juntas del rascacielos corporativo que servía como sede central de su imperio brillaba con un esplendor inmaculado bajo las luces frías y modernas. La gigantesca mesa de caoba negra, pulida hasta reflejar los rostros tensos de los accionistas, era el campo de batalla donde ahora se consolidaría el poder absoluto. Isabella y Alejandro entraron juntos, su presencia combinada exudando un aura tan intimidante y majestuosa que la sala entera quedó sumida en un silencio sepulcral instantáneo. Todos los presentes sabían perfectamente lo que había ocurrido la noche anterior; el cadáver financiero de Valeria aún estaba fresco en los mercados mundiales.

—Buenos días, damas y caballeros —saludó Isabella, tomando asiento en la cabecera de la mesa con una gracia gélida y perfecta, mientras Alejandro se situaba imponente a su lado—. Supongo que todos han leído las noticias de esta mañana. La adquisición hostil de los activos de nuestra antigua competidora ha sido un éxito sin precedentes.

Un murmullo de asentimiento y temor reverencial recorrió la extensa sala. Los ejecutivos, vestidos con trajes de miles de dólares, asentían obedientemente, sin atreverse a sostener la mirada letal de la pareja victoriosa.

—Nuestra posición en el mercado europeo es ahora indiscutible y totalmente dominante —intervino Alejandro, apoyando sus fuertes manos sobre la mesa y proyectando una autoridad aplastante—. Sin embargo, no hemos convocado esta reunión para celebrar, sino para reestructurar. A partir de hoy, exigiremos una lealtad absoluta y un rendimiento impecable. Cualquier error será castigado con la misma severidad que presenciaron ayer.

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—Señora Isabella, señor Alejandro... —tartamudeó el director financiero, tragando saliva con evidente nerviosismo—. Los bancos suizos han aprobado las líneas de crédito ilimitadas para nuestra próxima fase de expansión. Estamos listos para dominar el sector tecnológico.

—Excelente —respondió Isabella, esbozando una sonrisa afilada que heló la sangre de los presentes—. Procedan con la absorción. Quiero que cada subsidiaria, cada empresa menor y cada competidor en ese sector sepa que, si no se rinden ante nosotros de inmediato, enfrentarán el mismo abismo oscuro y desolador que Valeria. La piedad es para los débiles.

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