Chapter 8 - The Maid's Terror

El pánico más absoluto y destructivo se apoderó del cuerpo y la mente de Carmen. Como empleada de servicio, sabía perfectamente lo sumamente exigentes e implacables que podían ser los patrones de la familia Vargas, y arruinar el discurso más importante de la nueva señora de la inmensa casa era motivo más que suficiente para un despido fulminante e inmediato, dejándola en la calle. La aterrada sirvienta corrió apresurada hacia el borde del escenario, sus zapatos de tacón bajo resonando frenéticamente contra el lujoso piso de mármol pulido.
Llegó hasta donde estaba la pequeña Sofía y la cargó rápidamente en sus brazos, intentando alejarla de inmediato de la imponente pareja principal. Con un evidente e incontrolable temblor en las manos, lágrimas de pura angustia asomándose en sus ojos cansados y el rostro completamente desencajado por el miedo visceral a perder su único sustento, Carmen comenzó a disculparse de manera atropellada y lastimosa frente a todos los presentes.
May you like
—¡Perdón, señor Santiago, señora Isabella... perdóneme por el amor de Dios, ella no sabe en absoluto lo que dice! ¡Solo es una niña pequeña, ha estado jugando y tiene mucha imaginación! —balbuceó la desesperada sirvienta, intentando restar importancia al devastador comentario mientras retrocedía torpemente hacia las sombras del salón.
El corazón de Carmen latía desbocado en su pecho, rezando internamente para que la tierra se abriera y la tragara entera en ese preciso instante. Podía sentir las miradas frías, juzgadoras y penetrantes de toda la alta sociedad clavadas en su nuca, especialmente la de Doña Leonor, cuya expresión se había endurecido como el hielo puro. Carmen apretó a su hija contra su pecho, suplicando en silencio que el humillante incidente fuera rápidamente olvidado y que la glamurosa boda pudiera continuar sin mayores repercusiones para su humilde familia.