Chapter 30 - The Trap is Set

A la mañana siguiente, Santiago convocó una reunión de emergencia y máxima seguridad en el búnker de su junta directiva, invitando únicamente a su círculo más íntimo y leal de ejecutivos. Explicó detalladamente su descubrimiento sobre la malvada alianza entre Fernando e Isabella. Sabiendo que los hackers de Montenegro probablemente seguían monitoreando y husmeando en sus comunicaciones y correos electrónicos corporativos, Santiago decidió utilizar esa vulnerabilidad exacta a su favor. Iban a convertir el ataque del enemigo en su propia tumba.
Elaboraron un plan maestro y muy arriesgado. Santiago ordenó a su director financiero que redactara documentos falsos, correos y reportes que simularan que la familia Vargas, en un acto de pura desesperación por recuperar la liquidez perdida tras el robo a la fundación, iba a liquidar y vender por debajo de su precio real una de sus minas de litio más valiosas en el extranjero. Era un cebo perfecto, jugoso y dorado, que un tiburón hambriento de poder como Fernando Montenegro jamás podría resistir, y mucho menos si creía que estaba asestando el golpe de gracia mortal a las finanzas de su rival.
Sin embargo, Santiago sentía un miedo profundo por alguien más. Sabía lo increíblemente vengativa y desquiciada que podía llegar a ser Isabella. Esa misma noche, invitó a Elena a su casa para cenar en privado y le confesó toda la oscura y peligrosa verdad sobre lo que estaba ocurriendo y a quiénes se estaban enfrentando.
—Elena, estos individuos son verdaderamente peligrosos y no tienen escrúpulos. Isabella es capaz de cualquier locura con tal de hacerme sufrir. Necesito que te ausentes del hospital por unos días, que aceptes un equipo de seguridad privada o que te vayas de viaje lejos de la ciudad hasta que logremos atraparlos con evidencia sólida. No soportaría que te hicieran daño por mi culpa —le rogó Santiago, tomándole las manos con visible angustia en los ojos.
Elena lo miró con esa firmeza tranquila y valiente que tanto lo había enamorado desde el primer día. Le apretó las manos con fuerza, transmitiéndole todo su apoyo incondicional.
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—No voy a salir corriendo a esconderme como si fuera una criminal, Santiago, y mucho menos voy a abandonar a mis pequeños pacientes en el hospital cuando más me necesitan. Si tú vas a luchar valientemente por el futuro de esa fundación y por tu familia, yo me voy a quedar exactamente aquí, de pie y firme a tu lado. No te dejaré enfrentar esta tormenta solo. Juntos somos más fuertes que cualquier mentira que ellos puedan inventar.
Santiago la abrazó con fuerza contra su pecho, sintiendo una inmensa ola de profunda admiración y amor por la maravillosa mujer que tenía entre sus brazos. Con Elena apoyándolo sin dudar, supe con absoluta certeza que el retorcido plan de Isabella y Fernando estaba condenado al fracaso más absoluto.