Chapter 14 - The Protector

En medio del inmenso caos, la indignación y el ensordecedor ruido de las sillas arrastrándose, la humilde Carmen seguía llorando desesperadamente en las sombras del recinto, abrazando fuertemente a su pequeña Sofía, esperando recibir lo peor. Estaba segura de que la furia descontrolada de la rica familia caería sobre ella y su hija por haber arruinado la celebración más cara de sus vidas. Sin embargo, Santiago soltó una mirada de puro asco hacia la mujer que lloraba desconsolada en el suelo del escenario y bajó rápidamente los escalones. Con pasos firmes y decididos, se acercó directamente a la aterrorizada sirvienta, quien cerró los ojos con fuerza, preparándose mentalmente para los insultos, los gritos denigrantes y el inminente despido sin indemnización.
En cambio, Santiago extendió una mano temblorosa pero extrañamente cálida y la puso con suma suavidad sobre el encorvado hombro de Carmen.
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—No llores, Carmen, por favor. No tienes absolutamente nada de qué disculparte hoy. Y tú, mi pequeña e inteligente Sofía... —dijo el novio traicionado, arrodillándose en el suelo para quedar exactamente a la altura de la asustada pero curiosa niña—. Muchísimas gracias. Eres muy valiente por decir la verdad frente a tanta gente. Nadie en esta casa las va a castigar, y te juro que los trabajos de tu familia están más seguros que nunca. Ustedes dos me han salvado la vida entera el día de hoy.
La dulce y valiente Sofía le sonrió inocentemente, sin comprender en absoluto la magnitud del desastre millonario que había destapado con una sola frase, pero sintiéndose inmensamente feliz y aliviada de no ser regañada por el hombre alto del traje elegante. El contraste entre la bondad de Santiago hacia la niña y su desprecio hacia Isabella era abismal.