Chapter 4 - The Golden Heir

Para Isabella, aquel vientre elaborado con tela fina y silicona no solo representaba a un bebé inexistente, sino que era su seguro de vida absoluto contra la pobreza que tanto temía y odiaba. La familia de Santiago, y muy especialmente su estricta y tradicional madre, Doña Leonor, nunca había aprobado esta apresurada relación desde el primer día que se conocieron. Consideraban a Isabella una simple cazafortunas sin linaje, una arribista que solo buscaba escalar posiciones sociales a costa de su bondadoso e inocente hijo. Sin embargo, cuando Isabella presentó la prueba de embarazo de sangre meticulosamente falsificada y lloró lágrimas de cocodrilo en el despacho familiar, la dinámica de poder cambió de manera radical. Un heredero de sangre para el imperio familiar, un nieto que continuaría con el prestigioso legado de los Vargas, era sagrado e intocable. El supuesto embarazo forzó la boda rápida que Isabella tanto necesitaba, blindándola estratégicamente con un contrato prenupcial mucho más favorable del que jamás habría soñado obtener en circunstancias normales. Mientras caminaba majestuosamente hacia el escenario elegantemente montado para los discursos de agradecimiento, Isabella cruzó su mirada con su severa suegra. Doña Leonor la observaba desde su exclusiva mesa principal con los ojos entrecerrados, bebiendo de su copa de champán sin mostrar ni un ápice de alegría real. Isabella le sostuvo la mirada por un segundo y le dedicó una sonrisa disimulada llena de enorme superioridad y desafío silencioso. El vasto imperio, pensó con regocijo en su mente calculadora, ya era absolutamente suyo. Había logrado infiltrarse en la fortaleza más impenetrable del país usando la única debilidad que esta poderosa familia poseía. No le importaba el profundo daño emocional que causaría cuando tuviera que fingir la pérdida del bebé; estaba dispuesta a todo por mantener la farsa.