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Chapter 27 - The Sabotage Begins

El ambiente de paz que Santiago había logrado construir se hizo añicos la mañana del martes siguiente. Mientras desayunaba tranquilamente en su despacho, su director financiero irrumpió en la habitación, pálido como un papel, sin siquiera llamar a la pesada puerta de roble. Traía en sus manos una tablet que mostraba gráficos en rojo y alertas parpadeantes.

—Señor Vargas, tenemos una emergencia crítica e inminente —dijo el ejecutivo, con la voz temblando por el pánico—. Un ataque cibernético masivo y altamente sofisticado ha vulnerado la red principal de nuestra fundación benéfica esta madrugada. Alguien, desde un servidor no identificado, ha congelado completamente los fondos destinados a la construcción de la nueva ala pediátrica del hospital y ha comenzado a desviar millones de dólares hacia cuentas extraterritoriales en las Islas Caimán, usando sus propias credenciales de autorización electrónica.

Santiago se puso en pie de un salto, tirando la silla hacia atrás con violencia.

—¿Qué estás diciendo? ¡Eso es absolutamente imposible! Solo yo, tú y el banco tenemos esas credenciales tan complejas.

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—Quien lo hizo conocía a la perfección nuestra arquitectura interna, las preguntas de seguridad y los horarios de respaldo de los servidores. Sabían exactamente dónde golpear y cómo borrar sus huellas dactilares digitales, señor. Además, la prensa financiera ya ha recibido un aviso anónimo. Los titulares matutinos están sugiriendo que la familia Vargas está vaciando la fundación por problemas de insolvencia. Las acciones de la empresa matriz están cayendo en picada libre mientras hablamos.

El caos se desató en cuestión de minutos. El teléfono del despacho no dejaba de sonar; accionistas enfurecidos, periodistas buscando la primicia y, la peor de todas, la llamada de su madre, Doña Leonor, exigiendo explicaciones a gritos por el honor manchado de la familia. Santiago se frotó las sienes con frustración, intentando mantener la cordura en medio del huracán mediático y financiero. Entendió rápidamente que esto no era obra de un simple hacker buscando dinero rápido al azar; este era un ataque personal, quirúrgico, diseñado con saña específica para destruir el proyecto que más amaba y arruinar su reputación para siempre. Tenía a un enemigo invisible, muy poderoso y despiadado, respirándole en la nuca, y no se detendría hasta verlo completamente destruido.

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