Chapter 1

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La inmensa sala de estar de la mansión de los Montenegro era un alarde de riqueza y ostentación. Candelabros de cristal de Murano colgaban del techo alto, proyectando una luz fría sobre los muebles de cuero blanco y las alfombras persas importadas. En el centro de esta habitación, que debería haber sido un lugar de paz y descanso, se estaba gestando una tormenta de crueldad. Valeria, la señora de la casa, caminaba de un lado a otro con una furia apenas contenida. Llevaba puesta una blusa de satén rojo brillante que contrastaba fuertemente con su elegante falda negra de diseñador. El sonido de sus tacones de aguja repicaba contra el suelo de mármol pulido, un eco amenazante que llenaba el espacio. Frente a ella se encontraba María, la joven niñera que había sido contratada hacía apenas tres meses. María estaba temblando, con la mirada baja, sosteniendo al pequeño Leo contra su pecho. El bebé, de apenas ocho meses, lloraba desconsoladamente, sintiendo la tensión y la hostilidad que emanaba de su propia madre. Valeria no tenía instinto maternal; para ella, el niño era un accesorio más, una obligación que delegaba por completo en la servidumbre.
—¡Eres una inútil, una completa inútil! —gritó Valeria, señalando con un dedo perfectamente manicurado el rostro empapado en lágrimas de María.
La niñera abrazó más fuerte al bebé, intentando calmarlo con suaves balanceos, pero el ruido ensordecedor de los gritos lo hacía imposible.
—Señora, por favor, le aseguro que solo intentaba preparar el biberón como a él le gusta... —susurró María, con la voz quebrada por el miedo y la humillación.
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—¡No me respondas! —la interrumpió Valeria, con los ojos inyectados en rabia—. ¡Te pago para que hagas las cosas a mi manera, no para que pienses! Eres solo una empleada insignificante en esta casa.
María cerró los ojos, dejando que las lágrimas cayeran en silencio, sabiendo que cualquier intento de defensa solo empeoraría la situación.