Chapter 24 - Retiro en la finca

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Tras el funeral, necesité espacio para procesar la pérdida y organizar mis ideas. Le pedí a Fernando un par de semanas de excedencia y me retiré sola a la finca de mi abuela. Aquel lugar, de muros de piedra gruesa y techos de vigas de madera, siempre había sido mi ancla.
Encendí la chimenea en el salón, me serví una taza de té y desplegué mis libretas sobre la gran mesa de roble rústico. El silencio del campo era absoluto, roto únicamente por el canto de los pájaros y el crujir de la leña. En esa paz, comencé a diseñar mi futuro.
Redacté un plan de negocio meticuloso para mi nueva firma. "Consultoría Estratégica Valdés". Un despacho dedicado exclusivamente a la auditoría forense, protección patrimonial y defensa de víctimas de fraude económico y societario. Haría alianzas con abogados como Mateo, proporcionando la artillería financiera necesaria para ganar en los tribunales.
Mientras buscaba unos documentos en una vieja cómoda del salón, encontré una caja de latón. Dentro había recortes antiguos, fotos descoloridas y una carta doblada. Era de mi padre, escrita años atrás, justo después de que lograra salvar la finca del embargo de Tomás.
"Para mi Elena," decía la nota con su letra tosca de marinero. "He visto cómo esta casa casi se pierde por culpa de un mal viento. Pero tú la sostuviste. Recuerda siempre que las piedras de esta casa son como tú: pueden pasar frío y lluvia, pero no se derrumban. Te quiero, papá."
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Apreté la carta contra mi pecho, llorando en la soledad del salón, sintiendo que él me estaba dando su bendición final desde algún lugar.
Al día siguiente, con la mente clara y el corazón fortalecido, redacté mi carta de renuncia formal para Fernando Sotomayor. Expresé mi profunda gratitud por la oportunidad que me había brindado, pero fui rotunda en mi decisión. Estaba lista para dejar la comodidad del nido ajeno. Era la hora de construir el mío.