Chapter 20 - La propuesta de Fernando

|
A principios de octubre, la firma de reestructuración atravesaba su mejor momento. Los casos se acumulaban, y la facturación había roto todos los récords de los últimos cinco años. Yo estaba inmersa en la valoración de activos de una gran cadena hotelera cuando Fernando me llamó por el intercomunicador para que acudiera a su despacho.
Al entrar, lo encontré de pie junto al ventanal, observando la ciudad. Se giró al verme y me indicó que cerrara la puerta y me sentara.
—Elena, llevas con nosotros casi cuatro años —comenzó Fernando, apoyándose en el borde de su escritorio—. Cuando te contraté, sabía que eras buena, pero no imaginé que te convertirías en el pilar fundamental de nuestro departamento de auditoría forense.
—Gracias, Fernando. Sabes que me apasiona este trabajo, y agradezco la oportunidad que me diste cuando mi currículum solo era un reflejo del fracaso de Aranda Soluciones.
—Tú salvaste Aranda Soluciones, que otros se llevaran el mérito en su momento es otra historia. Pero quiero hablar del futuro, no del pasado.
Sacó una elegante carpeta negra de su cajón y la deslizó sobre la mesa hacia mí.
—Me jubilo en tres años, Elena. El consejo de la firma y yo hemos tomado una decisión. Queremos ofrecerte ser socia de pleno derecho. Tu nombre aparecería en la puerta junto al mío. "Sotomayor & Valdés".
Me quedé sin respiración. Miré el contrato dentro de la carpeta. Era una oferta mareante, un porcentaje sustancial de los beneficios y poder de decisión total en la firma. Ser socia en uno de los bufetes financieros más prestigiosos de la ciudad era el sueño de cualquier profesional.
—Fernando... esto es abrumador. Es un honor increíble —balbuceé, repasando las cifras con la vista borrosa por la impresión.
May you like
—Te lo has ganado a pulso. Nadie tiene tu instinto, ni tu ética. Queremos que lideres la firma cuando yo me retire. Tómate el fin de semana para leerlo, pero espero que digas que sí.
Salí de su despacho con la carpeta negra apretada contra el pecho. Era la validación definitiva de mi valía. El mundo que antes me había despreciado en aquella cena fatídica ahora me ofrecía un trono. Sin embargo, mientras caminaba hacia mi oficina, una pequeña e inesperada duda comenzó a palpitar en mi interior. Una pregunta susurrada desde el fondo de mi alma.