Chapter 16 - En el estrado

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El juicio civil contra Diego Santaló llegó a los tribunales a finales de noviembre. La sala estaba fría, iluminada por luces fluorescentes que daban a todos los presentes un aspecto pálido y tenso. Valeria estaba sentada junto a Mateo, temblando ligeramente. En la mesa de enfrente, Diego y su equipo de abogados arrogantes conversaban entre susurros, seguros de su victoria.
Cuando el juez me llamó al estrado en calidad de perito financiero, sentí todas las miradas clavarse en mí. Caminé con seguridad, vistiendo un sobrio traje gris. Juré decir la verdad y me senté, ajustando el micrófono.
El abogado de Diego intentó desacreditarme desde el primer minuto.
—Señora Aranda... disculpe, señora Elena. Según su informe, mi cliente desvió fondos. ¿No es cierto que en el sector de la construcción los márgenes fluctúan y las subcontrataciones a menudo parecen irregulares sin ser ilegales?
—Es cierto que fluctúan —respondí con voz clara y proyectada, mirando directamente al juez—. Lo que no fluctúa es el hecho de que las tres subcontratas señaladas compartan la misma dirección fiscal que una sociedad patrimonial a nombre del cuñado del señor Diego Santaló. Y tampoco fluctúa que los sobrecostes del cuarenta por ciento se facturaran sistemáticamente días antes de los pagos de dividendos.
El abogado tragó saliva.
—Eso son meras coincidencias administrativas.
—La matemática financiera no cree en coincidencias, letrado. Creé en el rastreo de capitales. He documentado setenta y cuatro transferencias que suman un total de novecientos mil euros, dinero que fue extraído directamente del patrimonio de la empresa para asfixiar la línea de crédito respaldada por la vivienda de Valeria Santaló. Fue una estrategia de descapitalización premeditada.
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Mateo se levantó para el turno de preguntas de nuestra parte, y con precisión quirúrgica, me guio para exponer ante el tribunal cómo se había orquestado el fraude paso a paso. Observé el rostro de Diego Santaló ir perdiendo todo su color. Ya no parecía el hermano intocable; parecía lo que realmente era: un estafador acorralado por la verdad.
Al bajar del estrado, supe que habíamos ganado. No solo habíamos salvado la casa de Valeria; le habíamos devuelto la voz.