Chapter 6 - El horror de la verdad

El hermoso rostro de Isabella perdió absolutamente todo el color en cuestión de milisegundos, transformándose en una máscara de horror puro. Su piel, habitualmente bronceada y llena de vida, se volvió tan blanca y translúcida como las delicadas sábanas de hilo de la cuna de su bebé. Retrocedió torpemente, chocando fuertemente de espaldas contra la pared empapelada de la habitación, incapaz de apartar su mirada aterrorizada del enorme y humeante agujero negro que se estaba formando rápidamente en el precioso suelo de su hogar. El siseo del ácido comiéndose la piedra resonaba en sus oídos como el susurro del mismísimo diablo.
—¡Mire, señora… mírelo bien! ¡Yo solo quería salvarlo!
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—sollozó Rosa desde el suelo, encogiéndose sobre sí misma, abrazando sus propias rodillas mientras el humo tóxico continuaba elevándose de forma amenazante a pocos centímetros de ella.
El denso y pesado silencio que siguió a las palabras rotas de la niñera fue absolutamente aplastante. Isabella comprendió en ese preciso, doloroso y aterrador instante la verdadera e inmensa magnitud de su error. Su mente reconstruyó la escena anterior con una nueva y espeluznante perspectiva. Si Rosa no hubiera intervenido de esa manera tan brusca y desesperada, si su pequeño e indefenso bebé hubiera bebido tan solo una minúscula gota de aquella leche mortalmente envenenada, sus frágiles órganos internos se habrían deshecho instantáneamente de la misma forma que el mármol. Habría sufrido una muerte agónica y dolorosa, y habría sido el fin absoluto de su mundo. La humilde niñera a la que acababa de golpear e insultar cruelmente no era una agresora ni una loca; era un verdadero ángel guardián que había arriesgado su propia integridad física y su sustento para proteger la vida del niño. Una ola de culpa, vergüenza y pánico absoluto barrió el cuerpo de la madre.