Chapter 3 - El estallido de ira

—¡¿Qué diablos crees que estás haciendo?!
—gritó una voz femenina, cargada de una furia incontenible y un pánico palpable, desde el oscuro umbral de la puerta de la habitación.
Isabella, la madre del niño y la imponente señora de la mansión, entró corriendo en la estancia con el corazón acelerado latiendo desbocado contra sus costillas. Había estado en su dormitorio principal, a solo unos metros de distancia, cuando escuchó el movimiento brusco, el quejido de su hijo y la respiración errática de la empleada. Al asomarse por el pasillo y ver a la niñera arrebatándole violentamente el biberón a su pequeño, su mente de madre sobreprotectora imaginó de inmediato el peor de los escenarios posibles. Para ella, Rosa no estaba salvando a su hijo; lo estaba maltratando, negándole el alimento de una manera cruel y despiadada. Era completamente incapaz de comprender la verdadera y aterradora escena que se estaba desarrollando ante sus propios ojos. La luz de la lámpara proyectaba sombras amenazantes sobre el rostro de Isabella, desfigurando sus hermosas facciones con una expresión de ira ciega. Rosa retrocedió instintivamente, tropezando ligeramente con la gruesa alfombra de lana, apretando el biberón de cristal contra su pecho como si fuera un escudo protector. Su mente estaba en blanco; las palabras se atascaban en su garganta reseca, incapaces de formar una oración coherente que pudiera explicar la monstruosidad que estaba a punto de ocurrir.
—Señora Isabella, por favor, escúcheme… esto no es lo que usted piensa, se lo suplico…
May you like
—intentó articular la niñera, pero el miedo a la imponente figura de su jefa le ahogaba las palabras, reduciéndolas a un balbuceo incomprensible.
Isabella no estaba dispuesta a escuchar excusas; su instinto maternal había tomado el control absoluto de sus acciones, cegándola ante cualquier razonamiento lógico en ese momento crítico.