Chapter 16 - La revelación en la oscuridad

Una figura sorprendentemente alta y de porte elegante se recortó dramáticamente contra la pálida luz que provenía del pasillo exterior. Llevaba ropa muy oscura, casi camuflándose con las sombras de la casa, y sostenía firmemente en su mano derecha el panel de control remoto maestro, el dispositivo tecnológico que regulaba todo el sistema de seguridad y las cámaras de la inmensa mansión. Las luces del pasillo parpadearon, acentuando la atmósfera de terror que se respiraba en la estancia.
Una voz extremadamente conocida, seria y autoritaria rompió el tenso y asfixiante silencio de la habitación infantil.
—Ya es demasiado tarde para intentar correr…
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—dijo la fría voz femenina, dando un paso calculador y pausado hacia el interior de la habitación, cerrando cualquier posibilidad de huida.
Isabella sintió que un terror gélido e insuperable recorría cada milímetro de su cuerpo, paralizándole los músculos y cortándole la respiración en la garganta. La persona que acababa de entrar cruzando el umbral no era un ladrón de poca monta, ni un intruso enmascarado, ni un asesino a sueldo contratado por sus rivales empresariales. Era Elena. Elena, la antigua, respetada y casi venerada ama de llaves de la familia; la mujer diligente y supuestamente leal que había criado pacientemente al esposo de Isabella desde que este era apenas un niño pequeño, y que actualmente administraba con mano de hierro todos los asuntos internos de la inmensa propiedad. Elena conocía cada rincón, cada secreto, cada horario y cada debilidad de las personas que habitaban esa casa. Su presencia allí, sosteniendo el dispositivo de seguridad y habiendo saboteado las cámaras, revelaba una traición tan profunda e inimaginable que amenazaba con destrozar por completo la cordura de Isabella. El monstruo siempre había tenido las llaves de la mansión.