Chapter 4 - La bofetada

Vestida con una elegantísima bata de seda color vino que ondeaba dramáticamente con sus pasos apresurados, Isabella cruzó la amplia habitación llena de una ira que no conocía límites. Su rostro, habitualmente pálido y sereno, estaba ahora intensamente enrojecido por la indignación y el instinto protector. En su mente, ninguna empleada, por más años de servicio impecable que tuviera, tenía el derecho de arrebatarle violentamente la comida a su bebé de seis meses. No estaba dispuesta a escuchar excusas baratas ni explicaciones de una niñera que, a sus ojos, acababa de cometer un acto imperdonable de maltrato infantil. Sin detenerse a pensar en las consecuencias ni dar un solo segundo de tregua para que Rosa pudiera explicarse, Isabella levantó la mano derecha y empujó violentamente a la niñera por el hombro. El impacto físico fue acompañado por una bofetada que resonó de forma seca, brutal y escalofriante entre las paredes insonorizadas del lujoso cuarto infantil. La fuerza del golpe fue tan inesperada y contundente que Rosa, ya desequilibrada por el pánico, perdió completamente su centro de gravedad. Sus pies resbalaron sobre la alfombra y cayó pesadamente hacia un lado. En ese caótico y violento segundo, el biberón de cristal escapó definitivamente de las manos de ambas mujeres. Pareció flotar en el aire durante una fracción de segundo, girando lentamente bajo la luz dorada de la lámpara, antes de precipitarse hacia el suelo. Golpeó directamente contra el duro y frío suelo de mármol italiano importado y estalló con un estruendo agudo, esparciendo decenas de afilados fragmentos brillantes y derramando todo su contenido blanquecino por la superficie pulida.
—¡¿Qué diablos te pasa en la cabeza?! ¿Por qué haces eso con mi hijo?
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—gritó Isabella, totalmente fuera de sí, arrodillándose instintivamente junto a la cuna para comprobar frenéticamente si su bebé se había asustado o lastimado con los cristales.
Rosa cayó al piso, llevándose una mano a la mejilla enrojecida y ardiendo de dolor, sintiéndose completamente impotente e incapaz de contener el llanto que brotaba desde lo más profundo de su alma rota.