Chapter 11 - El ojo silencioso

El pánico puro y primitivo amenazaba con paralizar completamente la mente y el cuerpo de Isabella, pero Rosa, que aún permanecía cerca del suelo analizando la situación, demostró tener una claridad mental asombrosa para la crítica situación en la que se encontraban. La valiente niñera levantó la vista, escudriñando rápidamente el techo adornado de la lujosa habitación infantil, y luego levantó el brazo para señalar con firmeza hacia una pequeña y casi invisible cúpula de cristal negro. Estaba instalada de forma muy discreta en una esquina de la moldura del techo, perfectamente disimulada entre las sombras.
—La cámara de seguridad de circuito cerrado, señora Isabella.
—dijo Rosa, poniéndose de pie con bastante dificultad debido al fuerte golpe que había recibido momentos antes—.
May you like
Esa cámara no solo graba esta habitación infantil las veinticuatro horas del día. El sistema central está conectado en red con el pasillo principal y, lo más importante, con la cocina de la planta baja. Esa cámara sin duda grabó a quienquiera que haya entrado a la cocina inmediatamente después de que la señorita Valeria se fuera a contestar el teléfono.
Las palabras de Rosa fueron como un rayo de esperanza y verdad atravesando la espesa oscuridad de la paranoia. Las dos hermanas, olvidando por un momento sus recriminaciones y desconfianzas mutuas, giraron sus cabezas de inmediato hacia la pequeña pero potente pantalla plana del monitor de vigilancia. Este monitor descansaba discretamente sobre el elegante escritorio de madera de roble en la misma habitación, utilizado habitualmente para monitorear al bebé desde otros rincones de la casa. Allí, dentro de esa pequeña caja negra llena de circuitos, residía la respuesta absoluta a todas sus preguntas. Allí estaba grabado el rostro de la persona que quería destruir a su familia para siempre.