Chapter 5 - La leche mala

Con los ojos anegados en lágrimas, el corazón latiendo desbocado en su pecho y el cuerpo entero temblando por la humillación del golpe físico, Rosa no hizo el menor intento de defenderse verbal o físicamente. Sabía que las palabras no serían suficientes para convencer a una madre enfurecida. En su lugar, desde su posición en el suelo frío, levantó un brazo tembloroso, ignorando el dolor punzante en su mejilla. Con el dedo índice extendido, señaló directamente el extenso charco de líquido blanco que se esparcía rápidamente por el suelo de mármol, mezclándose con los cristales rotos. Isabella, que aún respiraba con gran dificultad, con el pecho subiendo y bajando por la inmensa rabia que la consumía, siguió a regañadientes la dirección que apuntaba el dedo tembloroso de su empleada. Estaba a punto de gritarle que limpiara ese desastre inmediatamente y que empacara sus cosas para irse de la mansión para siempre. Sin embargo, las crueles palabras murieron abruptamente en su garganta. Lo que vio frente a sus propios ojos la dejó completamente paralizada, congelando la sangre en sus venas. Ante su mirada atónita, la supuesta leche infantil comenzó a burbujear violentamente, como si estuviera hirviendo a cientos de grados de temperatura, a pesar de que el biberón apenas estaba tibio. Un extraño, denso y espeso humo gris oscuro comenzó a surgir directamente del suelo, elevándose en espirales hacia el techo y llenando el aire puro de la habitación con un olor acre, tóxico y profundamente asfixiante que irritaba los ojos y la garganta. El fino y costoso mármol italiano, conocido por su extrema resistencia, se ennegrecía a un ritmo alarmante. La piedra literalmente se deshacía lentamente, emitiendo un siseo macabro y aterrador, como si un poderoso y concentrado ácido industrial lo estuviera consumiendo sin piedad hasta los cimientos de la casa.