Chapter 32 - The Traitor Within

A pesar de la desastrosa y autoinculpatoria explosión de Elena en pleno tribunal, la pesadilla estaba muy lejos de terminar para la familia. Esa misma noche, mientras todos celebraban cautelosamente lo que parecía ser una condena inminente y segura, Valeria irrumpió en el despacho de su padre, don Ernesto, con el rostro pálido como la cera y una memoria USB temblando en su mano. La hermana menor, que había estado trabajando secretamente con el hacker del inframundo, finalmente había logrado descifrar los complejos registros financieros de la red criminal de Arturo Montenegro. "Papá, Isabella... tienen que ver esto ahora mismo", dijo Valeria con la voz entrecortada por la urgencia y el terror. Conectó el dispositivo al ordenador principal y proyectó los documentos en la gran pantalla. Las complejas transacciones bancarias revelaron algo absolutamente devastador que nadie en la casa había sospechado jamás. Arturo Montenegro no solo era el abogado defensor de Elena, sino que era el autor intelectual y el beneficiario final de un complot mucho mayor. Los documentos demostraban que Montenegro había estado sobornando durante años a uno de los hombres de mayor confianza de don Ernesto: el jefe de contabilidad de la empresa familiar, un hombre llamado Ricardo. Ricardo había estado desviando millones de dólares hacia las cuentas ocultas del abogado y había ayudado a Elena a planear el asesinato del bebé para crear un caos sucesorio, lo que les permitiría tomar el control absoluto del inmenso holding empresarial de la familia. La revelación de que el enemigo mortal no solo era una prima envidiosa, sino una red de corrupción que operaba desde las mismas entrañas de sus negocios, dejó a don Ernesto sin aliento. La traición era mucho más profunda, oscura y peligrosa de lo que habían imaginado. Isabella sintió náuseas al comprender que el peligro real aún respiraba el mismo aire que ellos, oculto bajo trajes a medida y falsas sonrisas de lealtad en las oficinas de su propia compañía.