Fastnews

Chapter 4

Tosiendo violentamente y con los ojos llorosos por el humo denso que irritaba sus pupilas, Elena logró girar la cabeza hacia la gran puerta de cristal reforzado que separaba la cocina del pasillo principal. Al otro lado del cristal, perfectamente a salvo del calor y del humo, estaba Victoria. Su suegra vestía un elegante traje de chaqueta y mantenía una postura erguida, impecable. En su mano derecha, sostenía con firmeza la única llave que podía abrir esa puerta desde el exterior. El rostro de la mujer mayor era una máscara de hielo; observaba el incendio y la desesperación de Elena sin mostrar la más mínima emoción, como si estuviera contemplando una obra de teatro aburrida.

—¡Victoria! —gritó Elena, arrastrándose dolorosamente hacia el cristal—. ¡Abre la puerta! ¡Por favor, te lo suplico! ¡Nadie abrirá esa puerta, Elena! —respondió Victoria, aunque el grueso cristal amortiguaba su voz, la expresión de su rostro dejaba claro cada palabra.

—¡Su nieto está aquí dentro! ¡Es su propia sangre! —lloró la joven madre, apoyando la mejilla contra el vidrio que comenzaba a calentarse peligrosamente.

—Ese niño nunca debió existir —dijo Victoria con una frialdad que heló la sangre de Elena, a pesar del calor del incendio—. Ese niño es un error que amenaza todo lo que hemos construido. Si nace, Daniel y yo lo perdemos todo. No voy a permitir que una advenediza y un bebé arruinen mi imperio.

Elena comprendió entonces la magnitud de la maldad de la mujer que la observaba. Aquella mañana, tras descubrir el testamento y las pruebas del desfalco multimillonario, Victoria había decidido que la única salida era el asesinato. Planeaban convertir su trágica muerte en un desafortunado accidente doméstico provocado por el incendio.

—La policía investigará... encontrarán los documentos... —balbuceó Elena entre ataques de tos.

May you like

Victoria sonrió, una sonrisa cruel y desprovista de humanidad.

—Tu teléfono y todas las copias físicas están ahí dentro, ardiendo contigo en esa cocina. El fuego lo purifica todo, Elena. El fuego se encargará de enterrar la verdad para siempre.

Other posts