Fastnews

Chapter 14

Mientras Daniel continuaba con su falsa y dramática actuación en el jardín, exigiendo que salvaran a su esposa sabiendo que era "imposible", el equipo de bomberos, fuertemente equipado, irrumpió en la mansión en llamas. Lucharon contra el fuego con potentes mangueras, abriéndose paso a través del humo y los escombros hasta llegar a lo que quedaba de la cocina. Comenzaron a retirar las vigas humeantes y los restos del techo caído, utilizando cámaras térmicas para buscar cualquier rastro de víctimas.

De pronto, un grito de alerta resonó en las radios de los equipos de rescate. Habían detectado firmas de calor debajo de los pesados escombros de mármol. Trabajando a contrarreloj y con herramientas hidráulicas, lograron levantar la losa de piedra.

Minutos después, un bombero alto y cubierto de ceniza emergió por la puerta principal de la casa, quitándose la máscara de oxígeno y caminando a paso rápido hacia donde estaban los paramédicos y los supuestos deudos.

—¡Traigan las camillas! ¡Rápido! —gritó el capitán de bomberos—. ¡Encontramos a dos mujeres atrapadas bajo los escombros, y ambas están con vida!

Al escuchar esas palabras, el falso llanto de Daniel se detuvo en seco. El rostro del esposo asesino perdió absolutamente todo el color, volviéndose de un tono ceniciento. Victoria ahogó un grito, llevándose las manos a la boca, sus ojos desorbitados por la incredulidad y el terror absoluto. Su plan perfecto se acababa de desmoronar.

May you like

Los equipos de rescate sacaron primero a Elena, colocándole una máscara de oxígeno y subiéndola rápidamente a una camilla. Detrás de ella, liberaron a Rosa. La anciana estaba gravemente herida, su pierna estaba rota y había sufrido severas quemaduras de segundo grado en la espalda, pero, asombrosamente, seguía consciente. Mientras los paramédicos la llevaban en la camilla pasando justo por delante de donde estaba Daniel petrificado, Rosa levantó su mano temblorosa, cerrada en un puño. Con un esfuerzo supremo, abrió los dedos, revelando la llave metálica, ahora negra por el hollín.

—Usted la encerró —dijo la anciana con voz rasposa pero cargada de una verdad ineludible, mirando fijamente a Daniel frente a los policías—. Y esta llave lo demuestra ante los ojos de Dios.

Other posts