Chapter 18

El juicio penal de Daniel y Victoria fue el evento mediático de la década. Los medios de comunicación acamparon durante semanas frente al Palacio de Justicia, hambrientos de los oscuros detalles de la rica familia que intentó asesinar a su nuera embarazada en un infierno de fuego. Las pruebas presentadas por la fiscalía fueron absolutamente demoledoras. Los audios, los videos, el peritaje de bomberos sobre la manipulación de la válvula de gas y, sobre todo, el emotivo y desgarrador testimonio de Elena y Rosa, que entró a la sala del tribunal en silla de ruedas, sellaron el destino de los acusados.
Pero la investigación policial había ido mucho más allá del incendio. Al investigar las cuentas bancarias extranjeras y el verdadero testamento del patriarca, los detectives reabrieron el caso de la muerte del abuelo de Mateo. Con el testimonio de testigos sobornados y el rastreo de transferencias oscuras, se descubrió la horrible verdad: el padre de Daniel había amenazado con denunciar a su esposa e hijo a las autoridades poco antes de sufrir su "accidente" en las escaleras. Habían conspirado para asesinarlo y tomar el control del emporio.
El jurado no tardó ni dos horas en llegar a un veredicto unánime. Daniel y Victoria fueron declarados culpables de intento de asesinato en primer grado, asesinato premeditado, fraude corporativo masivo y conspiración. El juez, asqueado por la crueldad e inhumanidad de sus crímenes contra su propia familia, los condenó a múltiples cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional. Mientras los guardias se llevaban a su esposo y a su suegra esposados y humillados hacia las celdas, Elena no sintió pena ni alegría, solo un profundo y definitivo cierre. La justicia, aunque lenta, había caído sobre ellos con la fuerza de un martillo de acero.