Chapter 7 - The Party Begins

El reloj de pie del vestíbulo marcó las nueve de la noche con campanadas profundas y resonantes. La fiesta estaba en su máximo apogeo. El cuarteto de cuerdas contratado para la ocasión tocaba melodías clásicas suaves en una esquina del gran salón, mientras los invitados reían, brindaban y cerraban negocios multimillonarios entre canapé y canapé. Nicolás, enfundado en un esmoquin a medida que le sentaba a la perfección, saludaba a todo el mundo con una sonrisa radiante, visiblemente enamorado y ajeno a cualquier sombra de engaño.
Irene interpretaba su papel de manera magistral. Colgada del brazo de su prometido, sonreía a los socios de doña Mercedes, reía con falsa modestia ante los halagos sobre su vestido y se movía por el salón con la gracia de un cisne en un estanque sereno. Sin embargo, Clara, que no paraba ni un solo segundo de entrar y salir del salón recogiendo copas vacías y ceniceros, no podía dejar de mirarla de reojo. Cada vez que sus miradas se cruzaban de forma accidental, Clara notaba que los ojos de Irene se entrecerraban ligeramente, evaluándola, midiéndola, como si estuviera intentando descifrar cuánto sabía la empleada de limpieza.
La tensión física del trabajo, combinada con la inmensa carga emocional del secreto que guardaba, estaba pasando factura a Clara. Le dolían las piernas, le ardía la espalda y solo deseaba que la interminable noche terminara de una vez por todas para poder coger a su hija de la mano y regresar a la seguridad y modestia de su pequeño apartamento en la ciudad, lejos de aquellas conspiraciones de ricos.
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