Chapter 14 - Condemned Without Trial

El salón entero parecía haberse convertido en un tribunal hostil e improvisado. Irene se tapó la boca con ambas manos, llevándose luego una de ellas al pecho en un gesto de conmoción ensayada que habría engañado a cualquiera.
—¡Dios mío! ¡Es mi pulsera! —exclamó la prometida, mirándola con horror—. ¿Cómo pudiste ser tan despreciable, Clara? Te hemos tratado maravillosamente.
—¡Yo no lo hice! ¡Se lo juro por la vida de mi hija! —repitió Clara, y las gruesas lágrimas empezaron a caer incontrolablemente por sus mejillas, manchando su rostro pálido y cansado. Miró desesperadamente a su jefa—. Señora Mercedes, por favor. Usted me conoce desde hace cuatro años. Sabe que yo jamás tomaría nada que no fuera mío.
Doña Mercedes apretó los labios con fuerza, reflejando una profunda y amarga decepción en su mirada. Cruzó los brazos sobre su pecho, cerrando cualquier posibilidad de empatía.
—Clara, te abrí las puertas de mi casa. Te confié mi hogar. Y así es como me lo pagas. Creía conocerte, pero evidentemente me equivoqué de manera rotunda —sentenció la matriarca de forma implacable—. Nicolás, ve al despacho y revisa las cámaras de seguridad del pasillo. Quiero ver exactamente en qué momento lo hizo.
Nicolás miró hacia el techo, suspirando con frustración, y negó con la cabeza de forma sombría.
—No hay grabaciones, madre. Las cámaras de seguridad del pasillo principal y de la cocina no funcionan en este momento. Los servidores se apagaron y perdieron la conexión con el corte eléctrico de hace unos minutos. Todavía no se han reiniciado.
Irene bajó los ojos con lentitud, ocultando una maliciosa sonrisa de triunfo bajo una máscara de tristeza, y susurró con voz temblorosa:
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—Qué tremenda casualidad.
Clara entendió de golpe la cruda realidad de su situación. Sin cámaras que la respaldaran, sin testigos a su favor, sin apellido prestigioso, sin cuentas bancarias abultadas y con las pruebas incriminatorias materializadas dentro de su propio bolso, no importaba absolutamente nada de lo que dijera. Ya estaba condenada.