Chapter 10 - The Scream

Las luces principales y las enormes lámparas de araña volvieron a brillar con toda su intensidad deslumbrante. Clara había dejado por fin su bandeja en el lavavajillas de la cocina y acababa de regresar al bullicioso salón. Estaba recogiendo discretamente unas copas de champán abandonadas cerca del imponente piano de cola negro, cuando un grito agudo, desgarrador y cargado de histeria cortó la elegante música del cuarteto de cuerdas de raíz.
—¡Mi pulsera! ¡Alguien me la ha quitado!
Clara dio un respingo, casi dejando caer una de las frágiles copas de cristal. Todos los murmullos, las risas y las conversaciones de negocios se detuvieron en seco. El silencio que cayó de golpe sobre los más de cincuenta invitados fue pesado, denso y cargado de expectación morbosa.
Irene estaba de pie en el centro geométrico del gran salón, bajo la lámpara principal. Se tocaba la muñeca derecha, ahora completamente vacía, con la mano izquierda temblorosa. Su rostro mostraba una expresión de pánico y desesperación tan perfectamente actuada que parecía digna de una obra de teatro. Respiraba agitadamente, mirando a los invitados con los ojos muy abiertos y llenos de lágrimas contenidas.
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—¡Mi pulsera de diamantes ha desaparecido! —volvió a gritar, dejando que su voz se quebrara dramáticamente al final de la frase.
Los invitados adinerados comenzaron a mirarse entre sí con evidente incomodidad, tocándose instintivamente sus propios relojes y joyas de valor, como si un ladrón invisible estuviera acechando entre ellos.
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