Capítulo 18: La muerte del rey


A las cinco de la mañana, un silencio sepulcral envolvió la mansión. Los médicos salieron de la habitación principal con los rostros desencajados.
Eugenio Alcázar había fallecido.
Rodrigo salió tras ellos, secándose una lágrima casi invisible con un pañuelo de seda. Miró a Valeria y a Sebastián, que esperaban en el pasillo con el equipaje preparado.
—El rey ha muerto —dijo Rodrigo con tono solemne—. A las diez de la mañana he convocado una rueda de prensa en el Hotel Marbella Club. Los medios de comunicación más importantes del mundo financiero estarán allí. Anunciaremos el fallecimiento de Eugenio y la toma de posesión de Valeria como albacea ejecutiva única.
Valeria no dijo nada. Se limitó a asentir con la cabeza mientras ajustaba el fular de Mateo.
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—¿Tienes el discurso preparado? —preguntó Rodrigo.
—Tengo algo mucho mejor —respondió Valeria con una calma helada que hizo estremecer a Rodrigo.