Capítulo 17: El pacto de la medianoche


La noche cayó sobre la finca de Marbella. Valeria permaneció horas en la terraza de la biblioteca, meciendo a Mateo mientras contemplaba el horizonte marino. Las palabras de Rodrigo resonaban en su mente como un eco incesante.
Si renunciaba, exponía a su hijo a una cacería implacable por parte de inversores anónimos y criminales internacionales. Si aceptaba, se convertía en la líder de la misma mafia corporativa que había intentado destruirla desde el día en que pisó la familia Alcázar.
Sebastián se acercó por la espalda y le rodeó los hombros con un abrigo.
—He hablado con mis abogados de confianza en México —dijo él en voz baja—. Han conseguido filtrar a la prensa internacional un expediente incompleto que culpa a Rodrigo de la quiebra de varias filiales en Sudamérica. Si jugamos bien esta baza, podemos derrocarlo a él antes de que muera Eugenio.
Valeria negó con la cabeza, mirando fijamente las olas.
—Rodrigo previno ese movimiento hace años, Sebastián. Las cuentas a su nombre están blindadas. Si atacamos a Rodrigo por la vía legal, él filtrará los documentos que implican a tu difunto padre en las operaciones iniciales del fideicomiso. Arruinará la memoria de toda tu familia.
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—No me importa mi familia, Valeria. Solo me importáis tú y el niño.
—A mí sí me importa el futuro de Mateo —replicó ella, volviéndose para mirarlo a los ojos—. Y la única forma de garantizar que mi hijo crezca libre de este veneno es quemar la estructura desde dentro.