Chapter 34 - La Mentora

|
La puesta en marcha de la Fundación Raíces requirió meses de trabajo agotador, negociaciones con universidades de prestigio y la selección meticulosa de las primeras candidatas. Elena se sumergió en el proceso con una dedicación absoluta, entrevistando personalmente a decenas de jóvenes cuyas historias de resiliencia y lucha contra la adversidad la conmovían profundamente. Sabía que estaba cambiando vidas reales, no solo moviendo números en una hoja de balance.
Una tarde de otoño, mientras Elena revisaba los expedientes finales en su despacho de Orbe Innovación, Lucía Herranz entró con un informe urgente.
—Elena, tenemos un obstáculo burocrático con el Ministerio de Educación —informó la directora jurídica, tomando asiento frente a ella—. Nos están bloqueando la acreditación fiscal de las becas internacionales debido a un cambio reciente en la normativa de fundaciones. Si no resolvemos esto antes del viernes, perderemos las exenciones de impuestos de este año fiscal, lo que reduciría el número de becas a la mitad.
Elena frunció el ceño, sintiendo la frustración subiendo por su garganta. Había prometido esas becas a jóvenes que dependían de ellas para cambiar su futuro.
—¿Quién es el funcionario responsable del bloqueo? —preguntó Elena, cerrando la carpeta de expedientes con un golpe seco.
—Es el subsecretario de normativas, un hombre llamado Roberto Lázaro. Es conocido por ser increíblemente burocrático, obstinado y reacio a cualquier iniciativa privada que considere demasiado ambiciosa. Ha rechazado nuestras llamadas toda la semana.
Elena se levantó y caminó hacia la puerta. —Prepara el coche, Lucía. Vamos a hacerle una visita en persona al señor Lázaro.
Antes de salir, Sofía las interceptó en el pasillo, habiendo escuchado la urgencia de la situación.
—¿Vas a entrar en combate cuerpo a cuerpo con la burocracia estatal, Elena? —preguntó Sofía, evaluando la determinación en los ojos de su hija.
—Voy a asegurarme de que cuarenta chicas no pierdan la oportunidad de su vida por un sello en un papel —respondió Elena con firmeza.
Sofía asintió, reconociendo el fuego de la justicia en su hija.
May you like
—Recuerda esto, Elena: a los burócratas como Lázaro no les asusta el dinero, les asusta el escándalo público y la presión mediática. No le ofrezcas argumentos financieros. Ofrécele la perspectiva de convertirse en el hombre que la prensa nacional señalará mañana como el enemigo de la educación de las mujeres desfavorecidas. Juega con su miedo a la irrelevancia.
Elena sonrió, armada ahora con la táctica perfecta. —Entendido, mamá. Vuelvo en dos horas con las acreditaciones firmadas.