Fastnews

Chapter 21 - El Salón de los Espejos

|

El coche negro se detuvo con suavidad frente a las imponentes escalinatas del Museo Nacional, donde la élite empresarial y cultural de Madrid se había congregado para la gala anual de beneficencia patrocinada por Grupo Vértice. Sofía bajó primero, sintiendo el aire fresco de la noche en su rostro. Llevaba un vestido de seda esmeralda que resaltaba su figura, elegante y sin ostentaciones innecesarias. Elena, a sus dieciséis años, salió detrás de ella, luciendo un traje de corte moderno en color azul medianoche. Había heredado la serenidad de su madre, pero en sus ojos brillaba una chispa de curiosidad inagotable que era puramente suya.

—¿Estás lista para enfrentarte a los leones? —preguntó Sofía, ofreciéndole el brazo a su hija mientras los flashes de los fotógrafos comenzaban a dispararse en la distancia.

—Siempre estoy lista si estoy contigo, mamá —respondió Elena, con una sonrisa que denotaba una madurez inusual para su edad—. Además, sé perfectamente que tú eres la que domina la manada.

Ambas caminaron por la alfombra roja con paso firme. No había barreras de terciopelo que las detuvieran esta vez, ni miradas de desdén o de confusión por parte de la prensa. Los periodistas, que años atrás habían buscado el escándalo del mediático divorcio con Adrián Valcárcel, ahora bajaban sus cámaras en señal de profundo respeto o formulaban preguntas educadas sobre las últimas adquisiciones estratégicas de Orbe Patrimonial en el sector de las energías renovables. Sofía saludó con cortesía pero sin detenerse demasiado, guiando a Elena hacia el interior del majestuoso salón de los espejos del museo.

Bajo las inmensas lámparas de cristal de araña, el murmullo de las conversaciones pareció detenerse por una fracción de segundo al verlas entrar. Era el peso de la presencia de Sofía, un respeto que había construido sobre cimientos de verdad, ética y resultados implacables. Ernesto Llorente, quien ahora ocupaba un puesto como presidente honorario del consejo, se acercó de inmediato con dos copas de agua con gas y una sonrisa genuina.

—Sofía, Elena, es un absoluto privilegio tenerlas aquí esta noche —dijo Ernesto, extendiendo las copas hacia ellas—. El consejo no hace más que hablar del último informe de rendimiento que presentaste el martes pasado. Ha sido brillante.

May you like

—El mérito es de todo el equipo técnico, Ernesto —replicó Sofía con su habitual calma, tomando la copa—. Y, debo admitir, de algunas proyecciones de mercado que Elena me ayudó a revisar durante el fin de semana.

Ernesto miró a la joven con evidente sorpresa y una creciente admiración, dándose cuenta en ese preciso instante de que el inquebrantable legado de los Alcázar estaba más vivo, fuerte y preparado para el futuro que nunca.

Related Stories

Other posts