Chapter 6

La revelación del doctor Salgado cayó como una bomba en medio del pasillo. Elena no pudo contenerse más. "¿Quién entró en la habitación de mi padre durante esta madrugada?", exigió saber, alzando la voz por primera vez y mirando fijamente a Isabel y a Marcos. El doctor mantuvo la calma profesional, aunque la tensión era evidente. "A estas horas de la noche, las visitas están sumamente restringidas. Solo familia directa y personal médico autorizado tienen acceso a esta zona del pasillo", aclaró el galeno.
Marcos se adelantó rápidamente, adoptando una postura defensiva que, para los ojos expertos de Elena, lo delataba por completo. "Mi madre entró a verlo hace un rato para rezar a su lado. Yo también pasé a ver cómo estaba a través del cristal. Tú también entraste, Elena. Todos hemos estado rondando por aquí", argumentó Marcos, intentando diluir la culpa entre todos los presentes. Elena lo miró con un desprecio absoluto. "Yo entré acompañada de una enfermera para humedecerle los labios, y no toqué ninguna máquina. Estuve exactamente tres minutos", replicó ella, con frialdad.
Isabel comenzó a sollozar de nuevo, apoyándose teatralmente en el hombro de su hijo. "Todos estamos absolutamente destrozados por el dolor, el cansancio nos está volviendo torpes. Cualquiera de nosotros pudo rozar un cable con el abrigo sin darse cuenta al acercarse a la cama. Esto es una locura, Elena, estás buscando asesinos donde solo hay una familia sufriendo", gimió la viuda anticipada. El doctor Salgado no respondió a las justificaciones de Isabel. Simplemente se cruzó de brazos y dirigió su mirada hacia un hombre alto y de aspecto severo vestido con un traje oscuro que acababa de llegar al pasillo. Era el jefe de seguridad del Hospital San Gabriel. "Ante un incidente de esta gravedad", intervino el doctor, "necesitamos revisar las cámaras de seguridad de inmediato".