Fastnews

Chapter 16

Marcos se derrumbó pesadamente en su silla giratoria, cubriéndose el rostro con ambas manos. Su respiración era agitada, presa de un ataque de pánico al darse cuenta de que su cómoda vida de lujo había llegado a un fin abrupto y definitivo. "Fue un maldito impulso, lo juro", lloriqueó cobardemente entre las manos, intentando salvarse a sí mismo. "Me entró el pánico al ver esos papeles. Sabía que nos iba a arruinar. No quería matarlo, solo quería detenerlo para que no llegara a la policía".

A su lado, Isabel, viendo que su adorado hijo se desmoronaba y confesaba su culpabilidad ante la policía presente, dejó caer sus hombros, completamente derrotada. Su voz perdió todo el orgullo y se redujo a un susurro patético y miserable que heló la sangre de todos. "Yo... yo solo intenté terminar lo que el accidente de la escalera empezó", susurró Isabel, mirando a la nada. "Si sobrevivía, Ricardo nos iba a destruir a ambos sin piedad. Tenía que hacerlo".

Nadie dijo absolutamente nada más en esa habitación. Porque aquella terrible frase ya era una confesión en toda regla, clara, rotunda e irrefutable, pronunciada frente a testigos y agentes de la ley. Los dos agentes de policía del hospital, que habían presenciado toda la evidencia digital y escuchado las confesiones de los involucrados, sacaron sus esposas de acero. Avanzaron hacia la madre y el hijo. El sonido metálico de los grilletes cerrándose alrededor de las muñecas de Isabel y Marcos resonó como un veredicto de culpabilidad en la sala. Fueron arrestados, leídos sus derechos constitucionales y sacados de la habitación, caminando precisamente por los mismos pasillos del hospital donde horas antes habían fingido descaradamente un dolor inconsolable ante sus amistades. Los demás familiares, aquellos que en la sala de espera habían acusado a Elena de ser una hija paranoica y cruel, bajaron la mirada llenos de profunda vergüenza cuando ella pasó caminando con la cabeza muy alta junto a ellos.

May you like

Related Stories

Other posts