Chapter 10 - La Revelación

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Julien se giró lentamente hacia los invitados, luego volvió a mirar a su esposa. Sus ojos estaban llenos de una decepción profunda.
Y entonces, pronunció las palabras que destrozaron el mundo de Élise en mil pedazos.
—Ella es mi hermana —dijo Julien, su voz ahora fría y cortante.
El rostro de Élise se vació de color en un instante. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, incapaz de procesar la información.
Julien continuó, sin apartar la mirada, clavando cada palabra como un puñal.
—Y ella es la verdadera dueña de este castillo.
Un silencio glacial invadió el salón. Era un silencio denso, pesado, cargado de incredulidad y asombro.
Nadie se atrevía a respirar.
Los camareros se habían quedado inmovilizados, con las bandejas a medio servir. Los músicos habían bajado sus instrumentos, observando la escena con los ojos muy abiertos. Incluso los niños presentes miraban sin entender, captando la tensión abrumadora del ambiente.
Élise sintió que las piernas le fallaban. Su mente era un torbellino de confusión.
Miró a Camille. Luego a Julien. Y finalmente, recorrió con la mirada los rostros de los invitados.
Nadie parecía sorprendido.
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Era como si todos, absolutamente todos, ya conocieran la verdad.
Todos... menos ella.